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Este 26 de agosto, la Asociación
Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas -ANAMURI- celebró
en la sede de la Organización Internacional del Trabajo,
OIT, la séptima conmemoración del Día Nacional
de la Asalariada Agrícola de Temporada.
Este año decidimos realizar
un seminario en un espacio internacional como la OIT, con el objetivo
de revalorizar el trabajo productivo y reproductivo de las mujeres
asalariadas y visibilizar, en el marco de la globalización,
las demandas de las trabajadoras.
Dado que la fruta es un producto
de exportación que genera millonarios ingresos para el
sector empresarial, nuestra lucha es garantizar que esa fruta
-que es la imagen del país en el extranjero- se produzca
sin costo social, sin trabajo infantil y sin precariedad laboral.
Al seminario llegaron casi dos
centenares de mujeres trabajadoras asalariadas de distintas regiones
de Chile quienes manifestaron sus testimonios de vida y de trabajo,
marcadas por la precariedad. "Nosotras como temporeras no
existimos en ninguna parte
porque durante la cosecha nos
sentimos solas, nadie se preocupa por las condiciones en que realizamos
nuestro trabajo", temporera de Hualañé.
Después de una intensa jornada
de discusión, reflexión y críticas, se llegaron
a las siguientes conclusiones que nos parece relevante entregar
a la Presidenta de la República, la Señora Michelle
Bachellet, al Ministro del Trabajo -Osvaldo Andrade- y a las mujeres
asalariadas agrícolas de Chile.
En materia previsional
Al asignarle valor al trabajo de
las mujeres no podemos dejar de hacer una crítica a la
actual reforma previsional, que si bien universaliza el derecho
a una pensión asistencial de $75.000 a todas las mujeres
de 65 años, lamentablemente no establece una diferencia
entre mujeres dueñas de casa y mujeres trabajadoras temporales.
ANAMURI propuso a la Comisión
Marcel que en el caso de las asalariadas agrícolas de temporada,
las cotizaciones previsionales que aporta en forma individual
se duplique con aportes del gobierno y de los empleadores, con
el fin de que en lugar de tener cuatro o cinco meses de cotizaciones
en un año tengan el doble.
En materia de cuidado infantil de nuestros hijas e hijos
Valoramos el esfuerzo del gobierno
de incrementar las salas cunas para los niños y niñas
de entre 3 meses y 5 años. Sin embargo, la realidad del
sector agroexportador y de las familias de asalariados/as agrícolas
debe ser estudiada en profundidad para conocer con exactitud las
características de la demanda por cuidado infantil. Estamos
seguras de que la solución no pasa solo por ampliar los
horarios de los centros de cuidado infantil, sino que es necesario
indagar en el tipo de cuidado al que aspiramos las mujeres temporeras,
considerando los rubros productivos regionales.
En relación a la fiscalización
de las condiciones laborales
Las mujeres trabajadoras tenemos
una alta preocupación porque los empleadores se niegan
a ser fiscalizados y evaden la ley, lo que genera la mantención
de relaciones laborales al margen de la normativa. Desde ANAMURI
planteamos la imperiosa necesidad de focalizar la fiscalización,
hacer control social de la labor de los fiscalizadores, para mejorar
las condiciones de trabajo, realizar listas de las empresas que
cumplen las leyes laborales y de quienes las quebrantan, para
reconocer a los empleadores que merecen nuestra fuerza de trabajo.
El primer paso ya lo hemos dado.
Ahora somos concientes de que nuestro trabajo es el soporte de
un sector de la economía altamente exitoso.
Hoy es el momento de generar un
trabajo intenso y coordinado- con muchas alianzas- ya que existen
desafíos pendientes, donde debemos colectivamente organizarnos
para las movilizaciones de la próxima temporada.
Para esto debemos movilizarnos
y poner en el centro de la discusión nuestro valor.
ANAMURI puso en el corazón del debate la valorización
del trabajo.
Cuando cada día aumenta
la participación de las mujeres, en el mercado de trabajo
agrícola temporal, pone en cuestión las capacidades
estatales para atender las múltiples demandas de las mujeres,
generando una situación de desamparo.
Destacamos que nuestra lucha no
es nueva, sino que surge paralelamente a las primeras plantaciones
en la década del 80. Las mujeres campesinas nos aglutinamos
a partir de 1986 colocando la problemática de género
al interior del movimiento sindical
Nuestra trayectoria como ANAMURI,
se releva a nivel local, provincial, regional y nacional; buscando
todos los caminos. Hemos participado y puesto toda nuestra voluntad
en las diferentes instancias y mesas promovidas por el gobierno
y por empresarios. Sin embargo, la evaluación realizada
nos indica que cuando los actores no tienen equilibrio de poder
y cuando los intereses empresariales están por sobre los
intereses de país, nos provoca el cansancio de "estar
remando contra la corriente".
Hoy estamos en la OIT que obedece
a una estrategia de trabajo, nuestro reto es que en el marco de
la campaña "igual trabajo igual valor", el trabajo
específico de las temporeras sea instalado, en la próxima
conferencia de la OIT en Ginebra en Julio del 2009.
Alicia Muñoz Toledo Maria
Cartagena Ibacache
Presidenta de ANAMURI Directora nacional encargada de la Comisión
Trabajo
"Con nuestras
manos comienza la exportación: Exigimos contrato, salud
y previsión".
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