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ANAMURI,
cada año en este día, alza con más fuerza
su voz y con banderas en alto hace suya las calles, las plazas,
para que la ciudadanía de este país no olvide que
las grandes riquezas y los importantes índices macroeconómicos
que deja tan contenta a nuestra floreciente economía que
incluso es capaz de hacerle frente a la gran crisis económica
que agobia al mundo, es el producto también del trabajo
mal remunerado y desprotegido de las cientos de miles de TEMPORERAS
mujeres "asalariadas agrícolas de la Agroexportación"
Este año, el país está cruzado por las elecciones
presidenciales y parlamentarias. En este escenario, los busca-votos
están dispuestos a escuchar las demandas y planteamientos
de la ciudadanía y con mayor disposición van adquiriendo
compromisos que por lo general, una vez elegidos, son olvidados
o relegados ante las exigencias de un empresariado que solo vela
por sus grandes ganancias y hace caso omiso de las pocas e insuficientes
leyes que protejan el salario y las condiciones de los y las trabajadoras.
Aún cuando se haya legislado en el parlamento sin oposición
alguna para la igualdad de salarios por igual trabajo entre hombres
y mujeres, las temporeras continúan siendo unos de los
sectores más desprotegidos del mundo del trabajo y a la
vez más expuesto en términos de salud física
y mental. Las intensas y densas jornadas, los procesos migratorios,
el aislamiento en las relaciones contractuales que acontece mediante
el trato a través de los contratistas y el vaivén
de los valores asignados a cada faena, constituyen los eslabones
que no permiten que esa igualdad salarial se traduzca en realidad.
Exigimos Salud, Contrato, Previsión y Salario Justo
Estas han sido las demandas principales que año a año
hemos planteando y que en cada jornada hemos ido construyendo.
Nuestro caminar y nuestra lucha ha estado llena de promesas no
cumplidas o satisfecha a medias. Pareciera ser que el tema de
las temporeras forman parte del paisaje agrícola de Chile,
país de exportaciones.
En salud, aunque hemos logrado tener acceso al sistema
de salud pública en calidad de cotizante a través
de "Fonasa 60 días", en la temporada 2007 - 2008
más de 500 trabajadores y trabajadoras sufrieron de intoxicación
y en esta temporada solo en la Región del Maule, por accidentes
laborales o por intoxicaciones agudas, más de 25 trabajadores
han perdido la vida.
De igual forma ha resultado muy difícil lograr cumplimiento
en los contratos de trabajo. Estadísticas oficiales
indican que en promedio la agricultura de exportación no
da más de siete meses de trabajo al año, y poco
más de la mitad de los y las trabajadoras logra que les
hagan un contrato. Es la agricultura de exportación el
sector que paga los sueldos más bajos de todos los sectores
económicos.
En cuanto a la previsión social -que responde a
una de las demandas urgente del mundo del trabajo y cuya reforma
se ha convertido en el programa estrella de la Presidenta- saludamos
el hecho de que este beneficio reconozca derechos de seguridad
social principalmente a las dueñas de casa. Sin embargo,
para las trabajadoras temporeras resulta una solución parcial,
pues recibiremos una jubilación en razón de nuestra
situación de pobreza y no como reconocimiento a una vida
entera volcada a un empleo que no elegimos fuera sólo temporal.
Frente a un salario justo,
las condiciones no podrían ser peores. Además de
ser el trabajo agroexportador el peor pagado de todos los sectores
económicos, estadísticas oficiales también
nos dicen que el costo de la mano de obra ha bajado año
tras año, y que hoy está a niveles del año
1993. A pesar de ello, la Sociedad Nacional de Agricultura y otros
sectores empresariales siguen presionando por bajar los salarios.
¿Cuándo señores empresarios
cuándo
autoridades del trabajo
será ese ansiado día
en que podamos hacer balances que nos digan que por fin ha llegado
la justicia y se ha dado cumplimiento a las reivindicaciones de
los y las trabajadoras de este sector?
Paradojalmente mañana, cuando
las asalariadas conmemoramos un día de lucha y reivindicación
por dignificar el trabajo productivo de las mujeres, en Santiago
en el hotel Plaza San Francisco, los Ministerios del Trabajo y
Agricultura, por intermedio de las dos ministras, estarán
firmando un acuerdo para dar paso al viejo anhelo de los empresarios
de sustituir el cumplimiento del derecho a sala cuna por un bono
en dinero, que, no solamente está en contra de lo establecido
por las leyes laborales desde hace casi un siglo, sino que además,
es contradictorio con el desafío de promover "la igualdad
desde la cuna", eslogan del actual gobierno. Así,
los hijos e hijas de las mujeres temporeras no serán beneficiarios/as
de un sistema de cuidado protegido e institucionalizado como las
salas cunas.
Sabemos que en la práctica
el derecho a sala cuna es vulnerado masivamente por los empleadores,
aludiendo a los costos de implementación. Sin embargo,
ya existen desde el marco regulatorio opciones que no han sido
utilizadas. La ley permite que empleadores de un mismo sector
se unan para instalar en forma conjunta una sala cuna, ¿por
qué no lo han hecho hasta ahora?... o ¿por qué
no utilizan infraestructura de las escuelas rurales durante las
vacaciones escolares?
Nosotras no estaremos. ANAMURI
no avala el reemplazo de un derecho avalado por el convenio 183
de la OIT, de protección a los derechos de maternidad,
ni comparte tal medida.
Somos enfáticas para
señalar que: Nuestros derechos no se Negocian. No queremos
retroceder en derechos, sino avanzar en equidad social, de clase
y de género.
Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas
A N A M U R I
26 de agosto
2009
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