Declaración de la Cumbre de los Pueblos
Las organizaciones sociales, políticas y populares, de
trabajadores y trabajadoras, de migrantes, las comunidades indígenas
y campesinas, el movimiento de mujeres, de jóvenes y
sindical de América Latina, el Caribe y Europa, reunidos
en Lima durante la Cumbre de los Pueblos, Enlazando Alternativas
III, declaramos:
La cooperación y la integración
de nuestros pueblos pasan en primer lugar por la construcción
de un sistema en el cual los derechos económicos, políticos,
sociales, culturales y ambientales de las mayorías sean
prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales.
Por lo mismo, rechazamos el proyecto de Acuerdos de Asociación
propuesto por la Unión Europea y avalado por diversos
gobiernos latinoamericanos y caribeños que solo buscan
profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación
que tanto daño a hecho a nuestros pueblos.
La estrategia de la Unión Europea "Europa
Global : Competir en el mundo", supone la profundización
de las políticas de competitividad y crecimiento económico
que buscan implementar la agenda de sus transnacionales y profundizar
las políticas neoliberales, incompatibles con el discurso
sobre el cambio climático, la reducción de la
pobreza y la cohesión social. A pesar de que se pretende
velar su naturaleza incorporando temas de cooperación
y diálogo político, la esencia de la propuesta
es abrir los mercados de capitales, bienes y servicios, proteger
la inversión extranjera y reducir la capacidad del Estado
de promover el desarrollo económico y social. Esto tiene
implicaciones en ambas regiones:
Para América Latina y el Caribe, esta
estrategia reproduce el esquema de los Tratados de Libre Comercio
que han suscrito la mayoría de países de la región
con Estados Unidos y van más allá de las políticas
de la OMC que rechazamos. Los recursos naturales de estos países
están siendo explotados indiscriminadamente, desplazando
a comunidades enteras, devastando la biodiversidad, agotando
las fuentes hídricas, y pauperizando a la mano de obra,
y en ello tienen mucha responsabilidad las multinacionales europeas.
América Latina ha sido víctima secular del saqueo
de las transnacionales y, ahora, cuando avances democráticos
estimulan la búsqueda de caminos propios de desarrollo
en diversos países y de formas de integración
al servicio de los pueblos, varios gobiernos que siguen las
recetas del libre comercio estimulan la fragmentación
de la región, los enfrentamientos nacionales y las contradicciones
entre ellos. En Europa una de las grandes amenazas para la democracia,
la justicia, la paz y el equilibrio ecológico, es el
Tratado de Lisboa, que está siendo ratificado por las
élites sin consultar a la población y que rechazamos
como ya lo hicimos en el pasado. Este tratado refuerza una Europa
neoliberal, aumenta la militarización, la exclusión,
las desigualdades y la mercantilización, así como
endurece las políticas securitarias-represivas. Ello
se refleja en un aumento de la precariedad, un ataque generalizado
a todos los derechos sociales, en particular a las conquistas
laborales. Al mismo tiempo, se acelera la construcción
de la "Europa Fortaleza", lo que implica cerrar las
fronteras, violando el derecho de asilo y criminalizando los
migrantes y los movimientos sociales, creando muros virtuales
o reales, que no se diferencian con los que construyen en la
frontera al Norte de América.
Los Acuerdos de Asociación que ha firmado la Unión
Europea con México y Chile han profundizado las desigualdades
y muestran el camino que seguirán quienes firmen estos
Acuerdos en Centro América, la Comunidad Andina de Naciones
y el MERCOSUR cuyas negociaciones se quiere resucitar. Para
los países del Caribe, estos Acuerdos, recientemente
firmados, aumentarán la vulnerabilidad y dependencia
de sus economías, al mismo tiempo que fracturan la dinámica
de integración subregional.
En el momento en que en Lima los gobiernos hablan
de cohesión social, cambio climático y reducción
de la pobreza, conviene recordar que la principal causa de desigualdad,
polarización social, degradación ambiental y discriminaciones,
es la primacía del mercado por sobre los derechos de
las personas y el otorgamiento de todas las garantías
a las corporaciones que eliminan la capacidad estatal de definir
proyectos nacionales de desarrollo con la complicidad de los
gobiernos. Las transnacionales actúan bajo un doble rasero
apoyándose en las asimetrías que los Acuerdos
de Asociación tienden a reforzar. En consecuencia, el
discurso sobre Cooperación y Diálogo Político
es la carnada que esconde el anzuelo de los intereses de esas
corporaciones.
Frente a la crisis alimentaria que afecta a decenas de países,
denunciamos la hipocresía y las políticas de las
instituciones multilaterales (OMC, FMI, BM, BID, BEI) que pretenden
esconder sus verdaderas causas : direccionamiento de la producción
de los países a la exportación, pérdida
del papel del Estado en la regulación alimentaria y conversión
de los alimentos en fuente de especulación financiera,
todo ello como resultado de las políticas de "libre
comercio". Por lo mismo, es inadmisible que se proponga,
como salida a la crisis, más liberalización y
desprotección. La producción masiva de agrocombustibles
agrava las ya difíciles condiciones de vida de millones
de habitantes. Rechazamos una vez más esta pretendida
salida a la crisis energética y climática.
Ante esta situación, las organizaciones
que hacemos parte de Enlazando Alternativas, reiteramos que
es posible una integración distinta basada en la libre
determinación de los pueblos, el respeto al medio ambiente,
a los derechos humanos y a los procesos democráticos
emprendido por aquellos gobiernos que se alejan del neoliberalismo
y buscan para sus pueblos relaciones de igualdad con todos los
países del mundo. Esto supone el fortalecimiento de la
cooperación en todos los ámbitos entre los pueblos,
el reforzamiento de la solidaridad, el fin de toda forma de
discriminaciones y la superación de prácticas
violatorias de la soberanía de los países. Como
ha mostrado la II Sesión del Tribunal Permanente de los
Pueblos, exigimos justicia y la reparación de los agravios,
daños y perjuicios, provocados por las empresas europeas,
y el replanteamiento de las relaciones con estas empresas, de
tal forma que asuman los pasivos sociales y ambientales en que
incurren.
Saludamos las acciones de nacionalización de empresas
estratégicas para el desarrollo nacional y los recursos
naturales, que pertenecen a los pueblos, no a las transnacionales,
como por ejemplo la de la empresa boliviana de telecomunicaciones
ETI/ENTEL. Llamamos a los gobiernos que promuevan políticas
progresistas a sumarse al proceso de transformación que
impulsamos. Rechazamos las desafiantes intervenciones de EE.UU.
y la Unión Europea contra la soberanía de los
pueblos. La Unión Europea debe asumir su deuda histórica
con los pueblos de América Latina y el Caribe, en particular
con los pueblos originarios. Llamamos la atención sobre
la dramática situación de Haití, resultado
de décadas de expoliación, agravada por la actual
ocupación militar. Así mismo denunciamos la política
complaciente de la Unión Europea con el gobierno de Colombia.
La única salida de los pueblos latinoamericanos,
caribeños y europeos es unirse en torno a la defensa
de su bienestar y fortalecer la resistencia y movilización
contra las políticas neoliberales. Ella debe nutrirse
de los aportes de mujeres, pueblos originarios, campesinos y
demás fuerza sociales que, con su presencia masiva en
la Cumbre Social, han dado ejemplo de combatividad y de elaboración
de alternativas en búsqueda de un progreso sustentado
en la armonía con la naturaleza, los derechos humanos
y la eliminación de todas las formas de discriminación.
Exigimos a los gobiernos atender efectivamente
las demandas de los pueblos por construir otro tipo de relaciones
entre las regiones, basadas en la superación del modelo
de mercado. Hacemos un llamado a la población a no dejarse
engañar más por gobiernos autoritarios que pretenden
criminalizar la justa protesta civil. Instamos a los habitantes
de América Latina, el Caribe y Europa a sumarse a la
fuerza cada vez mayor de organizaciones que buscan un mundo
mejor para todos, y así estar a la altura de los desafíos
que hoy enfrenta la humanidad.
Invitamos a todas las organizaciones sociales
y populares de ambos Continentes a preparar desde ahora la próxima
Cumbre Social de los Pueblos, Enlazando Alternativas IV, que
tendrá cita en el Estado Español en el año
2010.