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Desde la Cumbre
de los Pueblos del Sur "Por un modelo productivo que garantice
la Soberanía Alimentaria de los Pueblos" reunida en
Posadas - Misiones, República Argentina, los días
27 al 29 de Junio de 2008, ratificamos firmemente nuestra convicción
y apuesta política en la integración de los Pueblos
de América, como medio para profundizar la democracia y
cambiar el modelo de desarrollo para hacer posible la verdadera
realización de los derechos humanos en su integralidad.
El modelo de desarrollo que las
políticas neoliberales han venido implementando en la región
continua promoviendo la degradación ambiental, la profundización
de la exclusión social, el desalojo de los campesinos y
pueblos originarios de sus tierras con la contrapartida de extranjerización
de los territorios y las desigualdades en nuestros países.
La expansión de los monocultivos
(soja, eucaliptus, pinos y caña de azúcar) promueve
la explotación no sustentable que acelera la destrucción
masiva de la naturaleza, el cambio climático y el riesgo
de catástrofes naturales. El auge de los agrocombustibles
que ahora se fomenta para sostener el patrón de consumo
de los países industrializados, profundizará estas
consecuencias devastadoras para el medio ambiente y para nuestros
pueblos.
En contrapartida, defendemos la
soberanía alimentaria, cuyos principios articulan políticas
de autonomía productiva en base a las necesidades de los
pueblos, y no supeditadas a las demandas del mercado mundial.
Es urgente implementar reformas agrarias integrales basadas en
los principios de la soberanía alimentaria y territorial
de los pueblos campesinos e indígenas.
Nos oponemos a la construcción
de más represas en la región (Corpus, Garabí,
Santo Antônio e Jirau-Rio Madeira, Belo Monte, entre otras)
muchas de ellas incluidas en la Iniciativa para la Integración
de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) destinadas
fundamentalmente a reforzar el modelo exportador de recursos naturales
generando nueva deuda social y ecológica. Apoyamos la presentación
de las Medidas Cautelares presentadas a la OEA por los afectados
por la construcción de las grandes represas (Yaciretá
y Belo Monte) por las violaciones a sus Derechos Humanos. El proceso
de integración energética en curso debe ser desarrollado
a partir de la recuperación de la soberanía sobre
los recursos energéticos de la región. Este proceso
debe basarse en el fortalecimiento de las empresas estatales de
energía, la nacionalización de los recursos estratégicos
y la utilización de la renta así conseguida en la
construcción de un desarrollo sustentable con políticas
de redistribución del ingreso y la construcción
de nuevas matrices a partir de fuentes renovables de energía,
donde la prioridad sea garantizar el acceso digno de todos los
habitantes del continente a los bienes energéticos.
Demandamos la urgente renegociación
de los Tratados de Itaipú y Yacyretá con el fin
de establecer un precio justo por la energía pagada al
Paraguay. Es necesaria también una auditoria de la deuda
resultante de los injustos términos de los tratados firmados
por los gobiernos dictatoriales del Paraguay, Brasil y Argentina.
Consideramos que el Banco del Sur
representa una oportunidad de cambio en la lógica económica
actual. Exigimos que los gobiernos garanticen el acceso público
a la información y la participación social en las
decisiones del Banco. En este sentido, asumimos desde los movimientos
y organizaciones sociales el desafío y la tarea de hacer
que esta herramienta esté al servicio de las necesidades
de los hombres y mujeres de nuestros pueblos.
Expresamos nuestro apoyo al proceso
de Auditoría Integral del Crédito Público
iniciado en Ecuador y manifestamos nuestra expectativa de que
contribuya al logro de justicia para los pueblos y el fin de la
dominación y el saqueo instrumentado a través de
la deuda. Al mismo tiempo que vemos con beneplácito la
intención política de Bolivia y Venezuela de retirarse
del CIADI y solicitamos a los países del Mercosur que participan
del mismo, a seguir este ejemplo.
La integración de los pueblos
implica, para nosotros, considerar las diferencias entre los mismos
como una expresión de la diversidad cultural, a la vez
que un desafío para que a través de la complementariedad
y la solidaridad mutua se conquisten mejores condiciones de vida
para todos. El combate a las asimetrías no puede agotarse
en medidas compensatorias y desarticuladas, sino que debe contribuir
a resolver los problemas estructurales que impiden la autonomía
y el bienestar de nuestros pueblos.
Asimismo es urgente implementar
políticas de estado que apunten a proteger a las comunidades
y las estructuras políticas locales de la ofensiva de los
grandes intereses económicos nacionales y transnacionales
que a través de la corrupción influyen en el rumbo
de los gobiernos y las políticas públicas en favor
propio.
Una vez más, rechazamos
todas las formas de discriminación, basadas en el género,
las razas y etnias, la orientación sexual, las creencias
o religiones, las ideologías, el origen, o cualquier otra
distinción que menoscabe los derechos de las personas y
limite el ejercicio de la ciudadanía.
La integración que queremos
requiere la inclusión de la diversidad de los sujetos sociales
y culturales basada en el reconocimiento de los territorios de
los pueblos y naciones indígenas, que inclusive muchas
veces sobrepasan las fronteras de los Estados nacionales.
Las instituciones del Mercosur
deben garantizar la transparencia y el acceso a las informaciones
substanciales de las negociaciones y deben incluir mecanismos
que viabilicen el diálogo e interacción entre pueblos
y gobiernos, estimulando formas de democracia participativa y
control social. Exigimos que los presidentes del Mercosur se expidan
urgentemente sobre la vergonzosa Directiva de Retorno recientemente
aprobada por la Unión Europea, que implica una flagrante
violación a los derechos humanos y a todas las normas internacionales
que los protegen pues permite la detención por hasta 18
meses de los migrantes indocumentados y su expatriación
así como la de su familia, incluyendo los niños
menores de edad.
Todas las personas deben tener
garantizado el derecho a migrar y gozar de todos sus derechos
en el país de destino (en particular sus derechos sociales
y laborales). Pero defendemos también el derecho que todas
las personas tienen a no migrar, a poder elegir quedarse en su
tierra, en su comunidad y no verse empujado a emigrar por motivos
económicos o políticos. La garantía de este
derecho a no migrar esta dada por la transformación del
modelo productivo que camine hacia el fin del hambre y la pobreza
y la soberanía alimentaria.
En el marco de la necesaria democratización
de la justicia en nuestros países, defendemos una amplia
política de acceso a una justicia independiente de los
demás poderes y de la influencia de los intereses económicos.Denunciamos
el avance de la criminalización de la protesta social en
la región, estimulada por las llamadas Leyes anti-terroristas
promovidas por la administración Bush e implementadas por
diversos gobiernos de la región. Pedimos la derogación
urgente de estas leyes y el fin de la criminalización de
los líderes sociales del campo y la ciudad perseguidos
y procesados - en particular en esta región, a muchos de
los que resisten el avance de las represas, como a los pobladores
del Barrio El Brete, aquí en Posadas, Misiones.
Es urgente también el fin
del proceso y liberación de los seis ciudadanos paraguayos
detenidos en Argentina por tratarse de una persecución
política y una violación de los derechos humanos
fundamentales, solicitando el respeto a los acuerdos referentes
al asilo
político. Pedimos justicia y castigo a los responsables
de los asesinatos de Carlos Fuentealba, Maximiliano Kosteski y
Darío Santillán.
Exigimos la aparición con vida de Julio López. Los
presidentes del Mercosur deben poner especial empeño para
resolver esta situación.
Rechazamos el reinicio de las operación
de la IV Flota de los Estados Unidos en las aguas del Caribe y
el Atlántico Sur, con el objetivo de mantener el control
militar sobre la región actualizando viejas prácticas
imperialistas sobre América Latina. Exigimos, así
también, el fin de los ejercicios militares conjuntos y
la presencia de marines estadounidenses en el Paraguay.Así
mismo, demandamos de los gobiernos de la región el inmediato
retiro de las tropas de Haití y de la MINUSTAH (Misión
Militar de ONU) en su conjunto.
Las organizaciones y movimientos
sociales de los países del Mercosur reunidos en Posadas
ratificamos nuestra voluntad de seguir impulsando una verdadera
integración que permita construir la soberanía desde
y para los pueblos del Sur.En el marco de la profundización
de la democracia en la región, exigimos el rápido
avance del juicio y condena a los genocidas de las dictaduras
militares. Y en particular pedimos justicia en el proceso a los
asesinos de Alfredo González, Decano de la Facultad de
Ciencias Exactas de la UNAM, brutalmente torturado y asesinado
por el régimen militar argentino, y dedicamos esta Cumbre
a su memoria.
Posadas, Argentina, 29 de junio
de 2006
Más información
en: http://movimientos.org/cpsur/
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