La Asociación Nacional de Mujeres Rurales
e Indígenas, ANAMURI, a raíz de los últimos
acontecimientos sobre la situación del trabajo asalariado
agrícola nacional, declara lo siguiente:
Nuestra organización ha estado desde
sus inicios, (1998) trabajando por restituir los derechos de
las trabajadoras de la agroexportación. En el año
2002 realizamos la Primera Asamblea Nacional de Trabajadoras
Agrícolas de la Agroexportación, las llamadas
temporeras, para conocer a partir de sus propios testimonios
las condiciones laborales de sobreexplotación y los peligros
a los que se enfrentaban en sus faenas por la exposición
mortal a los plaguicidas, entre otros numerosos problemas. Junto
a este dramático diagnóstico, expresaron a viva
voz sus demandas en pos de un trabajo digno y justo bajo el
lema "Con nuestras manos comienza la exportación,
exigimos salario justo, salud y previsión".
Estas demandas, al finalizar la Asamblea fueron
presentadas al Presidente Ricardo Lagos y todo su equipo ministerial,
quienes las recepcionaron y prometieron concretar durante su
mandato. Las principales demandas fueron:
Todas estas demandas apuntaban y apuntan a lograr
condiciones laborales humanas, dignas y justas. Es por ello
que ANAMURI, comprometida con las demandas de las mujeres rurales
e indígenas y fiel a su misión de representarlas
legítimamente, se siente en el deber de manifestarle
a la opinión pública lo siguiente:
- Su rechazo absoluto a cualquier política
o negociación que implique la profundización de
la sobre explotación laboral en el trabajo asalariado
agrícola. Por ello, continuaremos exigiendo un salario
digno y justo, como una demanda legítima de toda trabajadora
y trabajador. No aceptaremos el incremento salarial a través
del aumento de horas extraordinarias, que significa más
sobreexplotación. Nuestra propuesta es que los empresarios
contraten más trabajadores aplicando los turnos necesarios
aplicando el salario ético, como lo ha definido la propia
Iglesia Católica.
- Así también rechazamos la pretensión
de sustituir los derechos adquiridos de los trabajadores/as
por bonos compensatorios, que no terminan con la situación
de exclusión, al contrario la profundizan, pero lo más
grave de esta situación es que el empresariado continúa
sin asumir ningún deber como empleador. Por lo tanto,
no aceptaremos que se reemplace el derecho a sala cuna por un
bono, porque la historia nos dice que a la larga desaparece
el derecho y también el bono.
-La misión de las organizaciones sindicales
y gremiales es defender los derechos de sus afiliados en beneficio
de una mejor calidad de vida. Para ello existen diferentes instrumentos:
la negociación colectiva, la formación y capacitación,
la difusión, las comunicaciones y el derecho a huelga
de los trabajadores y trabajadoras, cuando ya no existe posibilidad
de diálogo. Por eso, rechazamos categóricamente
las opiniones públicas vertidas por dirigentes campesinos
que olvidando la lucha de miles de campesinos y campesinas y
la tarea para lo cual fueron elegidos, desvirtúan la
misión de las organizaciones y el rol de sus dirigentes/as
cuando expresan que las organizaciones están para "parar
todo tipo de conflictos, sino se está a merced de que
cualquier activista les meta algo en la cabeza a los trabajadores
y hagan paro en un momento peak".
- En este contexto rechazamos también
la política del Estado de criminalizar el legítimo
derecho a la defensa y promoción de los derechos humanos
de los movimientos sociales y, lamentamos profundamente que
haya dirigentes campesinos que se sumen a esta política
a través de declaraciones públicas o por omisión
ante la aplicación de esta política.
ANAMURI renueva su compromiso y lealtad con
los trabajadores y trabajadoras del campo, con sus legítimas
demandas de justicia y reivindicaciones laborales.
Nuestra misión, nos exige y nos entrega
la convicción de asumir con ética, responsabilidad
y transparencia la legitima defensa de los derechos de las miles
de mujeres, que a lo largo de todo nuestro país constituyen
ANAMURI.