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En el Día
Internacional contra los Monocultivos de Árboles, las organizaciones
abajo firmantes desean dar a conocer al Estado y a la opinión
pública su preocupación frente al avance de un modelo
forestal que atenta contra los intereses nacionales y proponer
alternativas social, económica y ambientalmente sustentables.
Los resultados del modelo forestal
hasta ahora promovido con gran intervención del Estado
están a la vista:
1) La creciente concentración
y extranjerización de la tierra en manos de grandes empresas
nacionales y en particular extranjeras; mientras cada vez se ve
más ganado pastoreando al borde de las carreteras por falta
de tierras, ya que los pequeños productores ganaderos van
perdiendo campo como consecuencia del alto costo de los arrendamientos,
tres empresas extranjeras son propietarias de más de 500.000
hectáreas.
2) El vaciamiento del campo y la
desaparición de pequeños agricultores, acompañados
del cierre de escuelas rurales y la proliferación de taperas.
3) Una disminución en la
producción de alimentos, por la sustitución de esos
suelos por plantaciones de árboles para madera, celulosa
y otros rubros controlados por el agronegocio, como la soja.
4) Una grave afectación
de los principales recursos naturales del país -agua y
suelo- que en el caso del agua impacta sobre la producción
familiar, forzándolos en muchos casos a la migración
y en el caso del suelo con un constatado proceso de degradación
de difícil reversión.
5) La escasa generación
de empleos, caracterizados por el trabajo a destajo, bajos niveles
salariales, inseguridad laboral, subcontratación y bajo
nivel de sindicalización.
6) La escasez y el encarecimiento
de madera para leña y para el abastecimiento de aserraderos
locales por la concentración de la materia prima por grandes
empresas que la destinan a la producción de celulosa y/o
a la exportación.
Este modelo de forestación
ha beneficiado a un puñado de grandes empresas, en su mayoría
con capitales extranjeros, en tanto que para la mayoría
de la población rural ha resultado en muchos más
perjuicios que beneficios. Al mismo tiempo, los grandes monocultivos
de pinos y eucaliptos han impactado sobre los principales recursos
naturales del país, poniendo en cuestión la sustentabilidad
a largo plazo.
Por esa razón, las Organizaciones
abajo firmantes proponemos:
1) La suspensión inmediata
de los permisos para plantaciones de pinos y eucaliptos, salvo
aquellas de pequeña escala para abrigo, sombra, leña
o insumos de auto-abastecimiento del predio rural.
2) El inicio de un proceso de revisión
de la actual legislación forestal (ley 15939 y decretos
acompañantes) con la más amplia participación
de sectores de la sociedad civil, especialmente los más
perjudicados.
3) El inicio de un proceso de evaluación
de los impactos sociales y ambientales de las áreas actualmente
forestadas y la adopción de medidas para eliminar o mitigar
dichos impactos, incluyendo la erradicación de aquellas
áreas plantadas cuyos impactos así lo ameriten.
4) La aplicación al sector
forestal del artículo 47 de la Constitución, que
restableció la soberanía del país sobre la
gestión de los recursos hídricos.
5) La adopción de un marco legal que impida la concentración
de la tierra poniendo un tope a la tenencia de la misma.
6) La adopción de políticas
nacionales para garantizar la permanencia y mejora de calidad
de vida del productor familiar.
En definitiva, hacemos un llamamiento
para que el Uruguay Productivo pueda convivir con el Uruguay Natural
y para que ambos resulten en el Desarrollo del Uruguay social
y ambientalmente justo al que todos aspiramos. Ello implica la
necesidad de un cambio sustancial en el rumbo hasta ahora seguido
en materia forestal y que, de la misma forma que el Estado brindó
en su momento su apoyo a dicho sector (más de 400 millones
de dólares), se hace imprescindible e impostergable que
ahora vuelque sus recursos económicos y técnicos
hacia la concreción de un modelo de desarrollo basado en
los pequeños y medianos productores agropecuarios, con
particular énfasis en la producción familiar.
Para ello, es imprescindible que
se reconozca formalmente la Función Social de la Tierra
y que las políticas agropecuarias se centren en el siempre
vigente principio artiguista de que "los más infelices
sean los más privilegiados".
Comisión Nacional de
Fomento Rural
Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida
Red Uruguaya de ONGs Ambientalistas
Grupo Guayubira
Rapal - Uruguay
REDES - Amigos de la Tierra
Secretaría Regional Latinoamericana de la Unión
Internacional de Trabajadores de la Alimentación
Por mayor información y/o
entrevistas:
Comisión Nacional de Fomento
Rural
Fernando López - 099 159 862
Secretario General
Comisión Nacional en Defensa
del Agua y la Vida
Adriana Marquisio - 098 393 963
Red Uruguaya de ONGs Ambientalistas
Luis Moresco - 099 894 633
Presidente
Grupo Guayubira
Ana Filippini - 099 367 966
Rapal - Uruguay
María Isabel Cárcamo - 099 613 193
REDES - Amigos de la Tierra
María Selva Ortiz - 099 259 822
Secretaría Regional Latinoamericana
de la Unión Internacional
de Trabajadores de la Alimentación
uita@rel-uita.org
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