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Sally Burch
ALAI/Minga Informativa
La I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, que se realizó
el 27 y 28 de mayo en el marco de la IV Cumbre Continental de
los Pueblos Indígenas del Abya Yala, con la participación
de dos mil mujeres, representantes de centenares de pueblos y
organizaciones de todo el continente, culminó con la adopción
de un Mandato y una serie de resoluciones que conforman la agenda
para los próximos dos años.
El Mandato (ver recuadro) expresa la decisión de las mujeres
de aliarse con las luchas libertarias en la región: "unimos
nuestros vientres al vientre de la madre tierra para parir nuevos
tiempos, en la que en diversos países de Latinoamérica
millones de empobrecidos por el sistema Neoliberal levantan su
voz para decir BASTA a la opresión, explotación
y saqueo de nuestras riquezas".
Para llevar adelante la realización de esta agenda, en
Puno se constituyó la Coordinadora Continental de las Mujeres
Indígenas de Abya Yala, cuyos propósitos incluyen
la defensa de la Madre Tierra; el fortalecimiento de las organizaciones,
la formación política y la generación de
espacios de intercambio. Se establece, además, que la Coordinadora
"será el ente representativo y referencial de las
mujeres de Abya Yala, ante todos los organismos nacionales e internacionales".
Se acordó, asimismo, que la II Cumbre se realizará
en Bolivia en 2011, en el marco de la V Cumbre Continental de
Pueblos y Nacionalidades. Y se resolvió impulsar la movilización
continental en defensa de la Madre Tierra, fijada para este 12
de octubre.
Más voz, más autoestima
Según las organizadoras del proceso, la Cumbre representa
un hito muy significativo en el proceso de articulación
de las mujeres de los pueblos originarios de la región.
Como comentó para ALAI la boliviana Leonida Zurita Vargas,
miembro de la coordinación continental, su importancia
está primero en la participación que tuvieron las
mujeres y las relaciones establecidas "de intercambio de
sus luchas, del estado de su país, sus vivencias
saber que la lucha había sido conjunta, es la misma en
los diferentes países, por tierra, por sus derechos y otras",
así como "la conciencia que debemos organizarnos como
mujeres en diferentes sectores".
En este marco, Zurita subraya, de manera particular, que "hay
que capacitarnos, prepararnos, para seguir fortaleciendo los movimientos
sociales en cada país", preocupación que expresaron
también numerosas otras voceras del proceso.
Blanca Chancoso, líder Quichua de Ecuador, destacó
por su parte ante la prensa que la Cumbre permitió "que
la voz de las mujeres se eleve, así conjuntamente con la
autoestima de nosotras las mujeres". Y al precisar sobre
el aporte de éstas a las luchas indígenas, afirmó
que: "Las mujeres somos parte de este pueblo. Se va marcando
una nueva etapa que puede permitir armonizar nuevamente y equilibrar
la participación conjunta de mujeres y hombres, de niños,
jóvenes y mayores, que ayude a fortalecer este proceso
de lucha. Ya no será solo los hombres y que las mujeres
estemos atrás, sino que el aporte va a ser conjunto".
Por estados plurinacionales y el Buen Vivir
Luego del cierre de la Cumbre de Mujeres, ALAI entrevistó
a Magdalena Sarat Pacheco, maya quiché, miembro de la Coordinación
y Convergencia Maya Waqib' Kej y de la coordinación continental
de la primera Cumbre, quien destacó la importancia de haber
construido una agenda continental propia: "es un compromiso
que cada país debe asumir
tenemos responsabilidad
propia; porque no estamos dando una agenda para un organismo internacional,
ni para la cooperación, ni para un gobierno. Esto es propio
para las mujeres, y es propio de las mujeres realizarlo".
Sarat reconoce que hay acciones dentro de la agenda que no son
solo responsabilidad de las mujeres, sino de los pueblos indígenas.
"Pero -recuerda- normalmente en todas las organizaciones
mixtas siempre hay mujeres, pero muchas veces no se visualiza
la participación o no se reconoce el aporte que la mujer
pueda dar a esa organización. Entonces, creo que eso también
amarra con todo el esfuerzo que hacemos las mujeres con esa agenda".
En cuanto a las propuestas que surgieron de la Cumbre, la dirigenta
guatemalteca destaca que uno de los aspectos nuevos ha sido que
se asumió la necesidad de la refundación de los
Estados, hacia Estados Plurinacionales que apunten al Buen Vivir.
"Para mí, eso es nuevo, que las mujeres nos apropiamos
de eso. Muchas veces las organizaciones de mujeres nos apropiamos
de buscar proyectos alternativos de las comunidades, un proyecto,
digamos, de asistencia alimentaria. Pero ahora, ese compromiso
va más allá", enfatizó.
En el cumplimiento de este nuevo
reto, Sarat considera que un aporte importante de las mujeres
será en la organización: "Lo que realmente
de todo ese proceso, como mujeres asumimos más. No es desconocer
el trabajo de los compañeros hombres; pero, la responsabilidad
de la familia, los hijos, todos, es de las mujeres. Y es así
que puede la lucha, es ahí donde las mujeres vamos aportando.
Hay mayor responsabilidad por eso", afirmó.
Otro aspecto que destaca Sarat
-quien es también dirigenta de la Coordinadora Nacional
de Viudas de Guatamala, CONAVIGUA- es que la Cumbre fue a la vez
una oportunidad para denunciar la discriminación contra
las mujeres indígenas. "Aquí, venimos a conocer
las realidades de las mujeres del continente en general y llegamos
a la conclusión de que, en violencia, racismo y discriminación
contra las mujeres indígenas, eso no solo lo sufre Guatemala
y no solo sufre acá en Perú, sino que realmente
hay un racismo profundo, estructural, en todo aspecto. O sea,
jurídicamente, legalmente también", hecho que
tiene que ver con el ámbito ideológico, señaló.
Además, destacó que "hay mucha persecución
a la lucha de los pueblos indígenas; hemos sabido también
que muchos de los líderes, muchas de las mujeres, han sido
amenazadas, controladas, perseguidas, incluso algunas encarceladas"
Con respecto a la creación
de la Coordinadora Continental, Sarat reivindicó que debe
tener un carácter colectivo y participativo. "No la
estamos haciendo porque queremos asignar a una compañera
para que se quede en frente y en base a ella que nos convoca
Las mujeres dentro del proceso de cada país, tienen que
estar participando en la Coordinadora Continental", afirmó.
Además, su importancia reside sobre todo en que defienda
una agenda propia: "lamentablemente, han habido redes, foros,
enlaces de mujeres, pero la mayoría de ellas han tenido
una agenda que responde a organismos internacionales o responde
a una agenda que nada que ver con la cuestión de los pueblos
indígenas, o que representan y ya nunca se retira esa representación,
acotó. Agregó que uno de sus roles centrales será
formar nuevos liderazgos entre las mujeres jóvenes.
La dirigente considera que la realización de primera Cumbre
de mujeres, previo a la IV Cumbre Continental, significó
una participación más activa de las mujeres en ésta
última. "No solamente que han quedado, como participantes,
sino que también han planteado, en las mesas de trabajo,
en las plenarias generales. Cuando se quiere hablar, se ve que
hay un montón de compañeras. Hemos venido preparando
que este espacio nos sirve para denunciar, para demostrar realmente
que las mujeres también nos comprometemos y estamos viendo
sobre el proceso de la lucha. También la IV cumbre ha retomado
algunos temas. Tenemos temas específicos de las mujeres,
pero eso ayuda a apuntalar el trabajo de la IV cumbre.
Eso sí, Sarat reconoce que hay temas donde es difícil
lograr consensos, siendo uno de los más sensibles la defensa
del territorio. "En el caso de Guatemala, hay muchas organizaciones
que queremos defender el territorio. Pero, hay comunidades que
dicen que lo van a dar en concesión a hidroeléctricas:
como la empresa ofrece el 10%, que va a haber escuelas y otras
cosas; pero ¿qué significa eso? Ahí es el
punto que a veces nos cuesta ponernos de acuerdo". La dirigente
señala también el desafío de ser coherentes
con el discurso: "Tenemos un discurso de no devolver al Estado;
pero, hay algunas necesidades que al final no tenemos posibilidad,
y se le pide apoyo al Estado. Creo que es un reto que debemos
analizar".
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Síntesis de algunas conclusiones
temáticas:
Cosmovision e identidad:
que nuestra cosmovisión
no sea folklorizada por parte de los Estados y las empresas privadas
.
Para eliminar el machismo, el racismo y la discriminación,
retomar los valores de la cosmovisión de los pueblos cuyos
principios fundamentales son: complementariedad, dualidad, equilibrio,
respeto y armonía.
Derechos de las mujeres en el marco de los derechos colectivos:
Fortalecer los procesos de Formación Política
de mujeres indígenas, para garantizar su participación
activa, critica, propositiva en el ejercicio de sus derechos de
cara a la construcción de un nuevo paradigma: el buen vivir
y estados plurinacionales.
Participación política de la mujer: Establecer
Alianzas Estratégicas con diferentes sectores afines de
la sociedad tales como: organizaciones de mujeres mestizas, campesinas,
afrodescendientes, urbanas, de trabajadoras del hogar, movimientos
ambientalistas, de sindicatos, entre otras. Para ello, partir
de nuestros principios y cosmovisión, salvaguardando nuestra
autonomía como mujeres indígenas para:
a) Defender La Madre Tierra, territorios, autonomías, derechos
y bienes naturales.
b) Lograr el posicionamiento colectivo de los pueblos indígenas
y desafiar el sistema de dominación jerárquico,
excluyente, impositivo, capitalista - neoliberal, patriarcal y
destructor del planeta.
c) Poder intercambiar saberes con otros sectores para construir
las bases de las sociedades plurinacionales por el Buen Vivir
de los pueblos.
Mujer y territorio: Recuperar y rescatar nuestras tierras
ancestrales productivas de manos de los latifundistas y trasnacionales
para los ayllus, las comunidades, los pueblos dentro de los cuales
las mujeres debemos desarrollar nuestros saberes.
Mujer y migración: Llamar la atención a los
Estados sobre el trato inhumano y denigrante que viola los derechos
humanos y atenta contra la vida de los y las migrantes.
Mujer y biodiversidad: Exigir a los gobiernos del Abya
Yala el reconocimiento a las formas naturales de relacionamiento
con el agua de las comunidades, pueblos y naciones que la conciben
como vida y no solo un recurso económico, mismas que deben
ser reguladas por un consejo de cuencas creado por cada comunidad.
Soberanía alimentaria: Demandamos un ejercicio consecuente
de todos y todas para valorar nuestros alimentos, consumir lo
nuestro, comercializar directamente nuestros productos sin intermediarios,
utilizar nuestros abonos orgánicos para impedir que los
agroquímicos dañen nuestra salud y nuestros alimentos,
practicar la soberanía alimentaria, impedir que en las
regiones y en nuestros pueblos entren los agroquímicos
y biocombustibles, conservar nuestras semillas y nuestra biodiversidad
como un ejercicio anti hegemónico frente a un poder que
nos secuestra la primera de las soberanías es la producir
el propio alimento.
Mujer, violencia, discriminación y racismo: Cesen las
violaciones de los derechos humanos por parte de los Estados de
turno contra los pueblos indígenas donde las más
afectados son las mujeres que en algunos países se les
pone en condiciones de esclavitud.
Comunicación: Promover una coordinación entre
pueblos originarios y medios de comunicación para mantener
una comunicación activa con equidad, igualdad y complementariedad.
Exigir las frecuencias radiales a los Estados.
Ver el documento
completo de las resoluciones en:
http://www.movimientos.org/enlacei/iv-cumbre-indigena/show_text.php3?key=14473
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