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Con la presencia de dirigentas
de ANAMURI de distintas partes del país y directorias nacionales,
este miércoles primero octubre, se llevo a cabo un seminario
sobre el agua en donde las dirigentas junto a la experta en medio
ambiente, Sara Larraín, analizaron la precaria situación
que enfrentan el país producto de la privatización
de los derechos de agua.
Las dirigentas reflexionaron en
torno a un diagnóstico claro: en este sistema económico
imperante, la única vía de transacción de
un recurso privatizado, como el agua en Chile, es el mercado.
Y según las reglas (aún simplificadas) de este mercado,
él que tiene dinero tiene agua; y él que no tiene
dinero se queda sin este preciado recurso natural.
Tal como lo explicó Larraín,
la privatización del agua empezó durante la dictadura
militar en Chile, en el año 1981, con el establecimiento
del Código de Aguas, un decreto de Pinochet, el que no
fue aprobado democráticamente, sino fue escrito por los
sectores privados con el fin de explotar el recurso vital.
Así - y como tal se explicó
en el taller - el código de aguas define al recurso como
un "bien nacional de uso público" y al mismo
tiempo como "bien económico", estableciendo así
el agua como una propiedad. Este código, además,
autoriza la privatización del agua en la forma de conceder
derechos de aprovechamiento gratuitamente y a perpetuidad. Así,
divide el agua en usos consuntivos (para la gente que realmente
la consume) y no consuntivos (para las empresas que usan y devuelven
el agua, usualmente después de contaminarla). Finalmente,
dicho código separa la propiedad del agua del dominio de
la tierra, así el Código de Aguas deja de reconocer
la interdependencia de toda la naturaleza.
A pesar de que este decreto fue
aprobado durante la época de Pinochet, los gobiernos de
la Concertación privatizaron aun más el agua. Según
estadísticas de la propiedad de derecho de agua, en el
año 1995 el 50.1% era fiscal y 49.9% privada. Siete años
después en 2002, el 17% era fiscal y 83% privada.
Otro factor importante relacionado
con el tema de agua es el calentamiento global, así lo
explicó Sara Larraín al indicar que con el alza
de la temperatura habrá menos precipitación y menos
reservas de nieve y hielo. Otro fenómeno que agudiza esta
situación es la creciente plantación de agrocombustibles,
específicamente la jatrofa que se planta en Chile, la que
es producida como "producto estrella". "Estas cosechas
experimentales, las que están siendo producidas con el
apoyo de universidades, no solo aumentan el nivel de calentamiento
global, sino roban agua necesaria y escasa de las cosechas alimentarias",
indicó Sara Larraín.
Al analizar la problemática
entre las dirigentas, una de las compañera presente enfatizó
la importancia de encontrar el "porque" de la privatización
del agua. "Además es importante, especialmente en
el caso de Chile, reconocer las experiencias distintas de cada
región y comunidad local que enfrenta este proceso de la
privatización", analizaron las dirigentas.
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